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La CIA

19 Feb

Los peores experimentos con humanos realizados por EE.UU.

En el pasado de Estados Unidos abundan los experimentos inhumanos que afectaban tanto a otros países como a sus propios ciudadanos.

Mkultra, Subproyecto 68

El proyecto de la CIA MKULTRA, que pretendía encontrar métodos para controlar la mente, pagó al doctor Donald Ewen Cameron, quien encabezó experimentos en el marco del Subproyecto 68.

En su Instituto Memorial Allen en Montreal el doctor sometía a los pacientes ingresados con depresión bipolar o trastornos de ansiedad a una ‘terapia’ que les dejó serios daños y alteró sus vidas de manera irreparable.

Entre 1957 y 1964 Cameron sometió a sus pacientes a una terapia electroconvulsiva, que sobrepasaba en 30-40 veces las normas.

Ponía a los pacientes en estado de coma inducido por drogas durante meses y reproducía cintas con declaraciones simples o ruidos repetitivos una y otra vez. Las víctimas olvidaron cómo hablar, de sus padres y sufrieron amnesia grave.

Todo esto ello se perpetró contra ciudadanos canadienses porque la CIA probablemente consideraba demasiado arriesgado realizar estas prácticas en estadounidenses.

Para lograr de que el proyecto siguiera financiándole, Cameron involucró a niños en los experimentos y en una ocasión indujo a un niño a tener sexo con un alto funcionario gubernamental. La grabación de esta escena la utilizó para realizar chantajes.

A medida que se intensificaba la investigación de las armas químicas en los años 40, el Gobierno de EE.UU. no vaciló a la hora de involucrar al personal militar en sus experimentos.

Para probar la eficacia de las armas y métodos de defensa, se utilizaba gas mostaza y otros productos químicos que dejaban quemaduras en la piel y arruinaban los pulmones sin que los soldados lo consintieran o conocieran el experimento.

Probaban máscaras antigás y ropas de protección encerrando a los soldados en cámaras de gas, una práctica que evoca las imágenes de la Alemania nazi.

Entre los agentes utilizados se encontraba la lewisita, compuesto que fácilmente penetra la ropa e incluso la goma.

Al contactar con la piel, el gas inmediatamente provoca un dolor extremo, picor, hinchazón y erupción. Grandes ampollas llenas de líquido se desarrollan 12 horas después de la exposición en forma de quemaduras químicas sumamente graves. Y eso solo en el contacto de la piel con el agente.

La inhalación del gas provoca un ardor en los pulmones, estornudos, vómitos y edema pulmonar.

Lo que se refiere al gas mostaza, sus efectos son asintomáticos hasta aproximadamente 24 horas después de la exposición. Sus efectos primarios incluyen quemaduras graves que se convierten con el tiempo en ampollas llenas de fluido amarillo.

El gas mostaza tiene propiedades mutágenas y cancerígenas que han matado a muchas personas expuestas. Aunque hay un tratamiento disponible, las quemaduras del gas mostaza se curan muy lentamente y son extremadamente dolorosas. Las quemaduras que el gas deja sobre la piel son a veces irreparables.

ASESINOS

Las Fuerzas Armadas de EE.UU. y la CIA realizaron una serie de simulaciones de ataques químicos y biológicos contra varias ciudades estadounidenses a mediados del siglo pasado para entender los efectos qué se deben esperar en caso de un ataque real.

Se llevaron a cabo los siguientes ataques aéreos/navales

– La CIA dispersó el virus de tos ferina en la bahía de Tampa, usando barcos. Como consecuencia estalló una epidemia de tos ferina, que dejó 12 personas muertas.

– La Marina de guerra roció San Francisco con bacterias patógenas y por ello muchos ciudadanos padecieron neumonía.

– El Ejército soltó millones de mosquitos portadores de la fiebre amarilla y el dengue sobre Savannah, estado de Georgia, y Avon Park, Florida. El enjambre produjo a sus ciudadanos muchos problemas respiratorios, fiebre tifoidea, y niños nacidos muertos.

Después de estos ataques, llegaban militares disfrazados de trabajadores sanitarios a las zonas afectadas. Mientras estaban ayudando a las víctimas, su intención secreta era estudiar y registrar los efectos a largo plazo de todas las enfermedades que padecían.

El Gobierno de Guatemala ha determinado que más de 2.000 personas fueron infectadas con sífilis, gonorrea o cancroide sin su conocimiento (según otros datos, más de 5.000 guatemaltecos) en los años 40, mientras que EE.UU. sitúa la estimación en algo más de 1.300 personas.

El objetivo de estos experimentos, dirigidos por el médico estadounidense John Cutler, era averiguar si la penicilina podía ser usada “para prevenir enfermedades de transmisión sexual” y para ello emplearon a prostitutas, exmilitares, enfermos mentales, huérfanos y presidiarios.

Los experimentos, que nunca fueron publicados, se conocieron en 2010 después de que la profesora de la Universidad de Wellesley, Susan Reverby, se topara con ellos por casualidad.

No se ha encontrado ningún informe sobre las conclusiones del experimento, pero sí hay datos personales de los pacientes y cuadros médicos según los cuales hubo al menos 83 víctimas mortales.

La CIA realizó entre los años 1953 y 1964 experimentos con miles de civiles y militares estadounidenses con la droga alucinógena LSD y otras sustancias sin que supieran lo que les estaban haciendo.

Según una reciente filtración de documentos confidenciales de la agencia, además del Ejército, algunos experimentos se llevaron a cabo en playas, bares y restaurantes donde los agentes supuestamente colocaron el narcótico en las bebidas de los clientes.

Durante una década, la CIA llevó a cabo sus experimentos clandestinos, persiguiendo a sus ‘blancos’ y observando su conducta. Algunas de las víctimas que participaron en las pruebas sufrieron convulsiones y paranoia, mientras que otros murieron.

Además de usar ampliamente como defoliante el producto tóxico durante la Guerra de Vietnam, que produjo varias enfermedades y mutaciones genéticas en generaciones subsecuentes, el Gobierno estadounidense probó el ‘agente naranja’ en presos voluntarios de una cárcel de Filadelfia, haciéndolo pasar por una “investigación dermatológica”.

Los experimentos, que se realizaron entre 1951 y 1974, fueron encabezados por el doctor Albert Kligman. Los presos recibían pagos por permitir la aplicación de inyecciones de dioxina, uno de los componentes del ‘agente naranja’. Entre los efectos que sufrieron los presos estaban las erupciones (cloracné) en las mejillas, detrás de las orejas, axilas e ingles.

Stupidity, amen

7 Sep

El Medio Oriente una vez más se ha convertido en un escenario de asesinatos y guerras. ¿No es precisamente en ese área donde se desarrollaron y fundaron las tres principales religiones monoteístas? ¡Qué casualidad!
Francamente nunca vi a un gato discriminar a otro por el color de la piel (o del pelo) o algún perro matándose con otro por quién es el dios perruno verdadero que vive en los cielos. Como bien dijo Einstein: “Solo hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana, y no estoy tan seguro de la primera”. Sin dudas el genio de Einstein tenía razón en dudar ya que el universo no es infinito pero tenemos evidencia suficiente para probar que la estupidez humana efectivamente es infinita.
Las atrocidades del grupo terrorista ISIS son netamente una iniciativa religiosa. Por más que algunos países musulmanes traten de negar esta realidad, es así. De hecho, recientemente hemos visto filmaciones en donde el grupo ISIS ha convertido al islamismo por la fuerza a decenas de yazidis, quienes pertenecen a una religión ligada al zoroastrismo y viven en paz sin molestar a nadie.

El grupo terrorista Hamás recientemente ejecutó a 18 palestinos que eran sospechosos de colaborar con Israel. Por supuesto estos palestinos no tuvieron la posibilidad de un abogado o de una defensa. Se los ejecutó tan solo porque eran sospechosos. Y todo en nombre de buscar la paz y la armonía para el pueblo palestino. Basta de hipocresía por favor.
La excusa es decir que el problema son los religiosos extremistas y no la religión en sí. Lamento informarles que el problema es la religión en sí. La práctica religiosa es la que va a definir qué tan moderado o extremista una persona religiosa va a ser.
Pero los libros llamados sagrados, ya sean la Biblia o el Corán, tienen versículos en donde llevados literalmente a la práctica llevarían a cualquier persona a convertirse en un peligroso y atroz criminal. No es necesario que me ponga a escribir sobre las cruzadas o la inquisición.

Todos saben muy bien lo que ocurrió durante esos años de oscuridad y terror. El problema nace cuando gente no pensante, que no razona, que no usa la lógica y el sentido común, decide que lo que está escrito lo escribió algún dios (que nunca se presentó), y deciden hacer cumplir y llevar a cabo a la práctica aquellas barbaridades escritas por seres humanos ignorantes, crueles, violentos, sin ninguna participación divina.
La obsesión por el cielo ocurre en las tres religiones, porque no tenían la menor idea qué había más allá de las nubes que veían.

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Queridos lectores, en los cielos ni hay dioses ni hay ángeles ni hay paraísos ni infiernos. Dejemos todas estas fantasías a aquellos que vivieron años de no entender lo que estaba pasando y la única explicación que tenían era la existencia de algo sobre natural.
Cualquier persona que considere que la Biblia o que el Corán fueron escritos por dioses son potenciales criminales. Y las consecuencias de estas creencias las podemos ver en diversos grupos cristianos que atacan constantemente a la comunidad gay, o que tratan con desprecio a otras religiones. Cualquier persona que sea moderado religiosamente, puede mañana pasar a ser un extremista. No hay garantías.

His Holiness the Dalai Lama (Photo courtesy/Photo: 360b)

El problema es la religión, y John Lennon tuvo mucha razón cuando escribió su canción “Imagine”. Imagínense un mundo sin religiones. El asesino del periodista americano James Foley resultó ser un rapero británico de 23 años que vivía muy cómodamente en Gran Bretaña y no le faltaba nada.
Sin embargo un día decidió que su dios imaginario lo llamaba a combatir en nombre del islam y sumarse a un grupo terrorista. Hay gente que insiste en tratar de convencernos que las religiones a pesar de todos los males que han hecho y siguen haciendo traen buenos ejemplos morales.
Yo les pregunto ¿cuáles? Toda la evidencia muestra todo lo contrario, ya sea abusos sexuales contra menores, persecución de otras minorías, prejuicios, división, racismo, esclavitud, matanzas, guerras y división.

Me dicen que sin embargo hay versículos en la Biblia y en el Corán que hablan de amor. Señores y señoras, el amor nació mucho antes que las escrituras religiosas. El amor es mucho más antiguo, no precisa de un dios dictador que le explique cómo hay que vivir, qué hay que comer, con quien uno puede tener sexo, qué día de la semana hay que descansar y qué puede uno pensar o no pensar.

Me hablan que los diez mandamientos son la base de la moral de la sociedad. ¿Desde cuándo es un crimen codiciar los bienes ajenos? ¿Es eso algo moral? Dentro de esos bienes aparece la mujer, como si fuera una propiedad del hombre.

Culpar a alguien por lo que piensa es la definición de totalitarismo, y la religión es totalitaria. Los cristianos dicen amar a Jesús, pero yo no he visto a nadie que haya vendido todo lo que tiene para dárselo a los pobres, empezando por el Vaticano que posee miles de millones de dólares invertidos en bancos y compañías, incluidas participaciones en la venta de armas y su propiedad está decorada en oro.

Vaticano indaga sobre acusaciones al Sodalicio. (TASR)

Por otro lado tenemos una cantidad de ultra ortodoxos judíos que realizan la circuncisión a los bebés recién nacidos succionando el pene de los mismos, con lo cual, además de lo desagradable del rito, ya hay varios casos de bebés contagiados de herpes. Estamos viviendo un momento fundamental en los avances científicos, cosmológicos, en la informática, en la medicina, en las comunicaciones y en tantos otros aspectos de nuestra vida cotidiana.

A las religiones, a todas, ya es hora de meterlas en un anticuario y que pasen a ser parte de un museo del pasado. Hasta tanto y cuanto esto no ocurra, el ser humano continuará haciéndose daño uno con los otros en nombre de la mentira más grande de toda la historia: la religión.

fanatismo religioso

Gentileza de Superduque